Ahora que se acerca el fin de año, la bloggosfera se llena de post en los que la gente comenta sus libros favoritos. Yo, por llevar la contraria, os voy a dejar constancia de los que para mí han sido las grandes decepciones del año.
Todos los libros han sido publicados en castellano en el año 2011 –sino, la lista sería más larga– y que estos libros estén aquí no significa que sean malos, de hecho, hay más de uno que me gustó, pero eso no quita que esperara otra cosa y me viera con pokerface al enfrentarme a ellos.
Predestinados de Josephine Angelini
Se las prometía, las críticas eran abrumadoras y todo el mundo hablaba maravillas de él. Con mucha ilusión me dispuse a leerlo y cual fue mi suerte de que me encontré un libro en el que tenemos una protagonista que no sabe andar dos pasos sin necesitar ayuda –y eso que es súperfuerte y súperguapa y superdetodo– y una historia que recuerda más que sospechosamente a otra que ya hemos leído.
Sí, el tema de la mitología está bien, es original y todo eso, pero que no me den gato por liebre, que Predestinados no es, ni mucho menos, el nuevo fenómeno literario.
Tú de Charles Benoit
Precedido de críticas excelentes, decían que era impactante, que te cambia la forma de pensar, que era como un puñetazo en la cara.
Se han cubierto de gloria. Es una buena novela, impacta, pero es confusa, demasiado rápida, muy pensada para impactar, tanto, que tiene el efecto contrario. Trata de ser tan impredecible que se hace predecible, hace tanto hincapié en que sucede es una cosa que te queda claro que lo que va a suceder va a ser algo completamente diferente.
Una buena lectura para alumnos de bachillerato y desde luego hace reflexionar, pero no es la novela cambia-vidas que se nos anuncia.

Everlost de Neal Shusterman
Everlost es una novela que, de hecho, me gustó, pero no tenía nada que ver con lo que esperaba. Todo en este libro grita: oscuro, siniestro; y lo cierto es que es más bien una novela de aventuras pensada para chavales de catorce años. Es divertida, pero peca de infantiloide y de tener personajes algo planos.
Al leerla creyendo que me iba a encontrar algo incluso terrorífico, me sentí muy decepcionada porque no encontré nada de eso salvando el tema de que Everlost es una especie de limbo al que van los niños.
Recomiendo leerlo sin muchas pretensiones y como algo ligero para no llevarse un chasco.
Cielo rojo de David Lozano
Uno de los éxitos literarios del último trimestre del año ha sido Cielo rojo, para mí, una de las grandes decepciones. No sé si he sido la única que no ha disfrutado en absoluto con esta novela, que se me ha hecho lenta, predecible y mal aprovechada.
Yo, la verdad, que desde el principio, no tenía mis miras puestas en ella, pero todas las reseñas eran de cuatro para arriba y lo cogí esperando que me sorprendiera, que realmente fuera esa gran novela de la que todo el mundo hablaba maravillas. Me obligué a leerla, esperando un final apoteósico, esperaba que en algún momento la cosa cambiara, pero fue predecible de principio a fin.

Bajo la hiedra de Elspeth Cooper
Y se alza con el título el gran chasco del año. La novela que nos vendieron como lo mejor de la fantasía épica. La nueva El nombre del viento –que, por cierto, no he leído–. Una nueva revolución literaria que se quedó en un aburrimiento infinito, personajes anodinos y un final que consigue remontar un poco, que es, incluso, satisfactorio, pero que no consigue que la novela sea, ni de lejos, el mejor debut de fantasía de 2011.
Soy franca, no considero que sea una mala novela, pero es terriblemente lenta y parece que va dando tumbos a ninguna parte. Es confusa, innecesariamente larga y no pasa de ser, a ratos, entretenida. No hay genialidades por ninguna parte. NO es lo que nos quieren vender.
Todos los libros han sido publicados en castellano en el año 2011 –sino, la lista sería más larga– y que estos libros estén aquí no significa que sean malos, de hecho, hay más de uno que me gustó, pero eso no quita que esperara otra cosa y me viera con pokerface al enfrentarme a ellos.
Se las prometía, las críticas eran abrumadoras y todo el mundo hablaba maravillas de él. Con mucha ilusión me dispuse a leerlo y cual fue mi suerte de que me encontré un libro en el que tenemos una protagonista que no sabe andar dos pasos sin necesitar ayuda –y eso que es súperfuerte y súperguapa y superdetodo– y una historia que recuerda más que sospechosamente a otra que ya hemos leído.
Sí, el tema de la mitología está bien, es original y todo eso, pero que no me den gato por liebre, que Predestinados no es, ni mucho menos, el nuevo fenómeno literario.
Precedido de críticas excelentes, decían que era impactante, que te cambia la forma de pensar, que era como un puñetazo en la cara.
Se han cubierto de gloria. Es una buena novela, impacta, pero es confusa, demasiado rápida, muy pensada para impactar, tanto, que tiene el efecto contrario. Trata de ser tan impredecible que se hace predecible, hace tanto hincapié en que sucede es una cosa que te queda claro que lo que va a suceder va a ser algo completamente diferente.
Una buena lectura para alumnos de bachillerato y desde luego hace reflexionar, pero no es la novela cambia-vidas que se nos anuncia.

Everlost es una novela que, de hecho, me gustó, pero no tenía nada que ver con lo que esperaba. Todo en este libro grita: oscuro, siniestro; y lo cierto es que es más bien una novela de aventuras pensada para chavales de catorce años. Es divertida, pero peca de infantiloide y de tener personajes algo planos.
Al leerla creyendo que me iba a encontrar algo incluso terrorífico, me sentí muy decepcionada porque no encontré nada de eso salvando el tema de que Everlost es una especie de limbo al que van los niños.
Recomiendo leerlo sin muchas pretensiones y como algo ligero para no llevarse un chasco.
Uno de los éxitos literarios del último trimestre del año ha sido Cielo rojo, para mí, una de las grandes decepciones. No sé si he sido la única que no ha disfrutado en absoluto con esta novela, que se me ha hecho lenta, predecible y mal aprovechada.
Yo, la verdad, que desde el principio, no tenía mis miras puestas en ella, pero todas las reseñas eran de cuatro para arriba y lo cogí esperando que me sorprendiera, que realmente fuera esa gran novela de la que todo el mundo hablaba maravillas. Me obligué a leerla, esperando un final apoteósico, esperaba que en algún momento la cosa cambiara, pero fue predecible de principio a fin.

Y se alza con el título el gran chasco del año. La novela que nos vendieron como lo mejor de la fantasía épica. La nueva El nombre del viento –que, por cierto, no he leído–. Una nueva revolución literaria que se quedó en un aburrimiento infinito, personajes anodinos y un final que consigue remontar un poco, que es, incluso, satisfactorio, pero que no consigue que la novela sea, ni de lejos, el mejor debut de fantasía de 2011.
Soy franca, no considero que sea una mala novela, pero es terriblemente lenta y parece que va dando tumbos a ninguna parte. Es confusa, innecesariamente larga y no pasa de ser, a ratos, entretenida. No hay genialidades por ninguna parte. NO es lo que nos quieren vender.





