Finales amargos
AVISO: Puede contener spoilers de los anteriores libros de la saga.
Historia
Diana no concibe la vida sin Henry y por eso se ha marchado de Nueva York a La Habana para buscarlo. Elizabeth trata de adaptarse a su nueva vida de casada con un niño en camino, pero su marido guarda secretos que pueden ser terribles. Carolina es ya una más en la sociedad neoyorquina y su vida parece ir viento en popa, a menos que aquellos que saben quién es ella decidan hablar. Penelope sabe que su matrimonio con Henry está abocado al fracaso, pero no está dispuesta a rendirse tan facilmente, al menos no hasta que haya encontrado otro hombre al que agarrarse.
Opinión personal
Llevaba esperando este libro muchísimo tiempo y, para qué voy a engañaros, esperaba muchísimo más de él. Admito que me ha encantado, hasta el final. Un final estrepitoso ha estropeado lo que para mí estaba siendo una gran novela. Desde luego, si lo que la autora buscaba era sorprender, conmigo lo ha conseguido. No esperaba ese final para nada y aunque resulte adecuado y encaje con la historia, no puedo evitar sentirme un poco decepcionada.
Diana se ha marchado de Nueva York para buscar a Henry, destinado en La Habana –aunque algunos piensan que está en lugares más peligrosos–, mientras la vida en Nueva York sigue adelante para Elizabeth, recién casada y con un hijo en camino, un hijo que no es de su marido, que oculta secretos que habría sido mejor no descubrir. Y mientras Penelope se prepara para el final de su matrimonio, Lina está a punto de empezar una nueva vida, si nadie destapa quien es ella en realidad.
Esplendor es la novela en la que los secretos salen a la luz de quienes deben conocerlos, como la relación de Henry y Diana, la identidad del padre del bebé que espera Elizabeth, las intenciones de Penélope y el origen de Lina. El lío era tremendo y solucionarlo, desde luego, una tarea difícil que la autora ha sabido manejar hasta un final adecuado pero ensombrecedor y agridulce, sobre todo para aquellos de nosotros que sentimos predilección por Diana. Está claro que no todas las historias tienen final feliz, y que de hecho, en el día a día es más frecuente encontrar finales infelices. A partir de aquí podemos imaginar lo que queramos.
Diana ha madurado y se nota, siempre ha sido mi personaje predilecto como Penelope ha sido el que más he detestado. En esta novela esperamos que la providencia ponga a cada uno en el lugar que merece, pero la vida real no funciona así y aunque en cierta medida todos encuentran su camino –algunos con mas éxito que otros– da rabia ver cómo los caminos se separan y los finales felices no llegan.
He de reconocer que me encanta el estilo de Anna Godbersen, es elegante y muy adecuado para la época en la que se sitúa la historia, con un toque recargado pero a la vez conciso. En ocasiones se va mucho por las ramas, pero eso no entorpece el ritmo de la lectura, sino que resulta divertido, como si estuvieras leyendo una crónica de sociedad. Sin embargo, en su afán de convertir esta historia en algo diferente –que ya lo era sin necesidad de querer sorprender–, la autora decide dar un giro a todo y ofrecernos un final que a mí me ha dejado insatisfecha.
Un final muy esperado que se ha hecho de rogar y que me ha dejado con una sensación extraña porque no quería que acabara así. Sin duda es un buen broche final para una saga que se desmarca de otras por su historia, su forma de contarla, la época, por todo en definitiva, y que quizás no tiene el reconocimiento que se merece.
Valoración
Ficha
AVISO: Puede contener spoilers de los anteriores libros de la saga.
La primavera da paso al verano y Elizabeth disfrutaba de su nuevo papel como esposa mientras que su hermana Diana busca aventuras en el extranjero. Pero cuando sale a la luz una sorprendente pista sobre la muerte de su padre, las hermanas Holland se preguntan cuál es el precio de una vida de esplendor.
Diana no concibe la vida sin Henry y por eso se ha marchado de Nueva York a La Habana para buscarlo. Elizabeth trata de adaptarse a su nueva vida de casada con un niño en camino, pero su marido guarda secretos que pueden ser terribles. Carolina es ya una más en la sociedad neoyorquina y su vida parece ir viento en popa, a menos que aquellos que saben quién es ella decidan hablar. Penelope sabe que su matrimonio con Henry está abocado al fracaso, pero no está dispuesta a rendirse tan facilmente, al menos no hasta que haya encontrado otro hombre al que agarrarse.
Llevaba esperando este libro muchísimo tiempo y, para qué voy a engañaros, esperaba muchísimo más de él. Admito que me ha encantado, hasta el final. Un final estrepitoso ha estropeado lo que para mí estaba siendo una gran novela. Desde luego, si lo que la autora buscaba era sorprender, conmigo lo ha conseguido. No esperaba ese final para nada y aunque resulte adecuado y encaje con la historia, no puedo evitar sentirme un poco decepcionada.
Diana se ha marchado de Nueva York para buscar a Henry, destinado en La Habana –aunque algunos piensan que está en lugares más peligrosos–, mientras la vida en Nueva York sigue adelante para Elizabeth, recién casada y con un hijo en camino, un hijo que no es de su marido, que oculta secretos que habría sido mejor no descubrir. Y mientras Penelope se prepara para el final de su matrimonio, Lina está a punto de empezar una nueva vida, si nadie destapa quien es ella en realidad.
Esplendor es la novela en la que los secretos salen a la luz de quienes deben conocerlos, como la relación de Henry y Diana, la identidad del padre del bebé que espera Elizabeth, las intenciones de Penélope y el origen de Lina. El lío era tremendo y solucionarlo, desde luego, una tarea difícil que la autora ha sabido manejar hasta un final adecuado pero ensombrecedor y agridulce, sobre todo para aquellos de nosotros que sentimos predilección por Diana. Está claro que no todas las historias tienen final feliz, y que de hecho, en el día a día es más frecuente encontrar finales infelices. A partir de aquí podemos imaginar lo que queramos.
Diana ha madurado y se nota, siempre ha sido mi personaje predilecto como Penelope ha sido el que más he detestado. En esta novela esperamos que la providencia ponga a cada uno en el lugar que merece, pero la vida real no funciona así y aunque en cierta medida todos encuentran su camino –algunos con mas éxito que otros– da rabia ver cómo los caminos se separan y los finales felices no llegan.
He de reconocer que me encanta el estilo de Anna Godbersen, es elegante y muy adecuado para la época en la que se sitúa la historia, con un toque recargado pero a la vez conciso. En ocasiones se va mucho por las ramas, pero eso no entorpece el ritmo de la lectura, sino que resulta divertido, como si estuvieras leyendo una crónica de sociedad. Sin embargo, en su afán de convertir esta historia en algo diferente –que ya lo era sin necesidad de querer sorprender–, la autora decide dar un giro a todo y ofrecernos un final que a mí me ha dejado insatisfecha.
Un final muy esperado que se ha hecho de rogar y que me ha dejado con una sensación extraña porque no quería que acabara así. Sin duda es un buen broche final para una saga que se desmarca de otras por su historia, su forma de contarla, la época, por todo en definitiva, y que quizás no tiene el reconocimiento que se merece.
3,5
Título: EsplendorGracias a Montena por el ejemplar para la reseña.
Título original: Splendor
Autora: Anna Godbersen
Traducción: Silvia Alemany Vilalta
Año: 2010
Edición española: 2012
Editorial: Montena
ISBN: 9788484419464









