09 junio 2011

Concurso Llévame allí en el blog de Susane Colasanti

¿Queréis llevaros uno de los 5 ejemplares de Llévame allí que se sortean en el blog de Susane Colasanti de Laberinto?
Pues es muy sencillo...
Tenéis dos modalidades:
Cupcakes: Haz una foto de tus cupcakes y envíala a laberinto@edicioneslaberinto.com y podrás ganar un ejemplar

Microrrelatos: En esta modalidad hay cuatro ejemplares y lo único que hay que hacer es escribir un microrrelato (no más de 200 palabras) que empiece por la frase So te das una oportunidad... y enviarlo también a laberinto@edicioneslaberinto.com
Más información aquí: http://llevamealli.blogspot.com/p/concursos.html

¡¡Suerte a todos!!

08 junio 2011

Contando cuentos: Las 12 princesas bailarinas

Contando cuentos es un lugar en el que podrás leer cuentos clásicos que no son tan conocidos, pero que me gustaría compartir con vosotros
Las 12 princesas bailarinas de los Hermanos Grimm
Había un rey que tenía doce hermosas hijas. Dormían todas en doce camas en una habitación y cuando se acostaban, las puertas eran cerradas con candado. Aún así, cada mañana sus zapatillas aparecían bastante gastadas como si se hubieran usado para bailar toda la noche. Nadie podía descubrir como pasó, o donde habían estado las princesas.
Así que el rey hizo saber a todo el reino que si alguien conseguía descubrir el secreto y averiguar donde habían estado las princesas bailando por la noche, podría elegir a la que más le gustara como su esposa, y sería rey después de su muerte. Pero cualquiera que lo intentara sin éxito, después de tres días y noches, sería llevado a la muerte.
Un hijo del rey pronto llegó. Fue bien recibido, y por la noche fue llevado a la sala al lado de la habitación donde las princesas estaban acostadas en sus doce camas. Allí estaba para sentarse y observar donde iban a bailar, y para que nada ocurriera sin que él lo escuchara, dejó la puerta de su habitación abierta. Pero el hijo del rey pronto se durmió; y cuando se levantó por la mañana encontró que las princesas habían estado todas bailando, ya que las suelas de sus zapatos estaban llenas de agujeros.
Lo mismo ocurrió la segunda y a tercera noche por lo que el rey ordenó que le cortaran la cabeza.
Después de él, llegaron unos cuantos más, pero ellos también tuvieron la misma suerte y todos ellos perdieron la vida de la misma manera.
Lo que ahora ocurrió es que un viejo soldado, que había sido herido en batalla y ya no podía luchar, atravesó el lugar donde reinaba este rey, y mientras viajaba a través de un bosque, se encontró a una anciana que le preguntó dónde iba.
–A penas sé dónde voy, o lo que debería hacer–, dijo el soldado; –pero creo que me gustaría encontrar el lugar donde bailan las princesas, y después puede que con el tiempo me convierta en rey.
–Bueno–, dijo la anciana, –eso no es una tarea difícil: simplemente ten cuidado con no beber nada del vino que una de las princesas te traerá por la noche; y tan pronto como te deje finge que te has dormido rápido.
Después le dio una capa, y dijo –En cuanto te lo pongas encima te harás invisible, y así serás capaz de seguir a las princesas allá a donde vayan.– Cuando el soldado oyó este buen consejo, se determinó a probar suerte, así que fue al rey y le dijo que estaba dispuesto a ocuparse de la tarea.
Fue igual de bien recibido que los otros, y el rey ordenó que le entregaran las mejores ropas reales; y cuando se hizo de noche fue conducido a la habitación externa.
Justo cuando estaba a punto de acostarse, la mayor de las princesas le trajo una copa de vino, pero el soldado la tiró en secreto, con cuidado de no beberse una gota. Después se acostó él mismo en su cama, y en un ratito empezó a roncar muy fuerte como si se hubiera dormido rápido.
Cuando las doce princesas le oyeron se rieron a carcajadas; y la mayor dijo, –¡Este chico también debe haber hecho algo más sabio que perder su vida de esta manera!– Después se levantaron y abrieron sus cajones y cajas, y sacaron sus mejores ropas, y se vistieron enfrente del espejo, y saltaron al tema de si estaban deseosas de empezar a bailar.
Pero la más joven dijo, –No sé por qué, pero mientras vosotras estáis tan contentas yo me siento muy inquieta; Estoy segura de que alguna desgracia nos va a acontecer.
–Qué inocente–, dijo la mayor, –siempre tienes miedo, ¿Has olvidado cuántos hijos de reyes ya han vigilado en vano? Y por este soldado, incluso si no le hubiera dado su brebaje para dormirse, se habría dormido lo bastante profundamente.
Cuando estaban todas preparadas, fueron a mirar al soldado; pero seguía roncando, y ni una mano ni pie movía; así que pensaron que estaban bastante a salvo.
Después la mayor subió a su cama y aplaudió, y la cama se hundió en el suelo y una trampilla se abrió de golpe. El soldado las vio bajarse por la trampilla una detrás de otra, la mayor liderando el camino; y pensando que no tenía tiempo que perder, dio un salto, se puso la capa que le había dado la mujer mayor, y las siguió.
Sin embargo, en medio de las escaleras, pisó en el vestido de la princesa más joven, y les gritó a sus hermanas, –Algo no va bien; alguien me ha agarrado del vestido.
–¡Criatura tonta!–, dijo la mayor, –¡sólo es un clavo de la pared!– Fueron todas abajo y en el fondo se encontraron en una arboleda de lo más encantadora; y las hojas eran todas de plata, y brillaban y relucían hermosamente. El soldado deseó llevarse alguna prueba del lugar; así que rompió una pequeña rama, y se oyó un fuerte ruido del árbol. Y la hija más joven dijo otra vez,–Estoy segura de algo no va bien ¿No habéis oído ese ruido? Nunca había ocurrido antes.
Pero la mayor dijo, –Es sólo nuestros príncipes que están gritando por la alegría nuestra aproximación.
Llegaron a otra arboleda, donde todas las hojas eran de oro; y después a una tercera, donde todas las hojas eran diamantes brillantes. Y el soldado rompió una rama de cada una; y cada vez se oía un fuerte ruido, lo que hizo a la hermana pequeña temblar de miedo. Pero la mayor aún decía que sólo eran los príncipes, que estaban gritando de alegría.
Siguieron hasta que llegaron a un gran lago; y en la orilla del lago había doce pequeñas barcas con doce hermosos príncipes en ellos, que parecían estar allí esperando a las princesas.
Cada una de las princesas fue a una barca, y el soldado se metió en el mismo barco que la pequeña. Mientras remaban por el lago, el príncipe que estaba en la barca con la princesa pequeña y el soldado dijo, –No sé por qué, pero aún estando remando con toda mi fuerza no avanzamos tan rápido como de costumbre, y estoy bastante cansado: el barco parece muy pesado hoy.
–Es sólo el caluroso tiempo–, dijo la princesa, –Yo también tengo mucho calor.
En el otro lado del lago había un bonito e iluminado Castillo del cual venía la alegre música de cuernos y trompetas. Todos amarraron allí, y fueron dentro del castillo, y cada príncipe bailó con su princesa, y el soldado, que aún era invisible, también bailó con ellos. Cuando cualquiera de las princesas dejaba junto a ella una copa de vino, él se la bebía entera, así que cuando ella se echaba la copa a la boca estaba vacía. También por esto la princesa más joven estaba terriblemente asustada, pero la mayor siempre la callaba.
Bailaron hasta las tres de la mañana, y entonces todas sus zapatillas estaban gastadas, por lo que estuvieron forzadas a irse. Los príncipes remaron de vuelta otra vez por el lago (pero esta vez el soldado se situó en la barca con la princesa más mayor); y en la orilla opuesta se despidieron unos de otros, prometiendo las princesas volver otra vez la siguiente noche.
Cuando llegaron a las escaleras, el soldado corrió delante de las princesas y se acostó. Y cuando las doce hermanas cansadas subieron despacio, le oyeron roncando en su cama y dijeron, –Ahora todo está bastante a salvo–. Después se desvistieron, se quitaron la ropa bonita, y se quitaron las zapatillas y se fueron a la cama.
Por la mañana el soldado no dijo nada de lo ocurrido, pero estaba determinado a ver más de esta extraña aventura, y fue otra vez la segunda y la tercera noche. Todo ocurrió igual que antes: las princesas bailaban hasta que sus zapatillas se gastaban y quedaban hechas polvo, y después se volvían a casa. La tercera noche el soldado se llevó una de las copas de oro como prueba de donde habían estado.
Tan pronto como llegó el momento de declarar el secreto, fue llevado delante del rey con las tres ramas y la copa de oro; y las doce princesas se quedaron escuchando detrás de la puerta para oír lo que diría.
El rey le preguntó. –¿Dónde bailan mis doce hijas por la noche?
El soldado respondió, –Con doce príncipes en un castillo subterráneo.– Y después le contó al rey todo lo que había ocurrido, y le enseñó las tres ramas y la copa de oro que había traído con él.
El rey llamó a las princesas, y les preguntó si lo que había dicho el soldado era cierto y cuando vieron que habían sido descubiertas, y que no valía la pena negar lo que había pasado, lo confesaron todo.
Así pues el rey le preguntó al soldado a cual de las princesas elegiría como esposa; y contestó, –No soy muy joven, así que me quedaré con la mayor. –Y ese mismo día se casaron, y el soldado fue elegido como heredero al trono.
FIN

Espero que os haya gustado.

06 junio 2011

Variant, la apuesta distópica de Destino para 2012

Pensaba meter esta novela en un "Quiero leer...", pero ya sabéis, que ahí sólo pongo libros cuyos derechos aún no han sido vendidos a España, y ese no es el caso de Variant de Robison Wells, que se convierte en la primera novela juvenil de corte distópico que nos traerá Destino –habrá que esperar hasta verano de 2012, pero la cosa promete–.

No confíes en nadie.
Esa es la frase con la que se nos presenta Variant, pero ¿qué se esconde detrás?
Benson Fisher pensaba que una beca a la Academia Maxfield sería el ticket de salida de su anodina vida.
Estaba equivocado
Ahora está atrapado en una escuela rodeada de una verja de alambre de espino. Una escuela donde las videocámaras registran cada movimiento. Donde no hay adultos. Donde los niños se han dividido en grupos para tratar de sobrevivir.
Donde romper las normas significa la muerte.
Pero cuando Benson descubre el verdadero secreto que esconde la escuela, se da cuenta que jugar siguiendo las reglas puede conducir a un destino peor que la muerte y que escapar –su única opción real de sobrevivir– puede ser imposible
No sé vosotros, pero a pesar de que algunas cosas que nos revela la sinopsis ya nos son de sobras conocidas, tengo ganas de hincarle el diente a Variant y descubir que esconde la Academia Maxfield.
Ahora sólo nos queda esperar un año, pero para los impacientes, el 18 de Octubre ya estará disponible en inglés.

02 junio 2011

Reseña: Sapphire

Los negocios y el amor no deben juntarse.
Sapphire, la protagonista del libro, es una mujer lista, decidida y poco sentimental. De modo que, tras pillar a su marido en la cama con otra mujer, no duda en abandonarlo. Aunque le duele, empieza una nueva vida al lado de un chico joven y guapo. Se lanza al mundo de los negocios y tiene que afrontar toda una serie de duros problemas, personales y profesionales. ¿Salvará su empresa? ¿Volverá a confiar en un hombre?
Historia
Sapphire. Menos de 30 años. Recientemente divorciada. Empresaria de éxito. Novio impresionante.
¿Qué más se puede pedir?
Sapphire está en el mejor momento de su vida, tiene todo lo que quiere en la vida, el amor y los negocios, además de ser una mujer impresionante y de caracter, vamos, una vida ideal, pero cuando asiste a una reunión de antiguos alumnos de su instituto parece que todo empieza a ir cuesta abajo. Su ex-marido se presenta allí y le da la noticia de que es el dueño del club con el que ella hace negocios, además, una ex-compañera, Georgia –que ahora es actriz de televisión–, le pide a Sapphire que organice su despedida de soltera. Por otro lado, su novio Jay parece que no está contento con la relación que tienen y busca algo más que sexo sin demasiadas ataduras. Además, hace aparición un nuevo hombre en su vida, que no hará más que traerle problemas, por no hablar de su madre, Christine, que le dará a Sapphire más de un disgusto.

Opinión personal
Sinceramente, cuando me llegó esta novela, no me hacía especial ilusión así que la he ido postergando, pero después de tanta juvenil paranormal –no tenéis más que ver mis últimas reseñas– buscaba algo que fuera divertido y completamente diferente, así que me propuse hincarle el diente a esta novela en la que no tenía puestas muchas esperanzas.
Para empezar, debo hablar de la autora, cosa que no suelo hacer, pero creo que no viene mal ponernos en situación. Katie Price, también conocida como Jordan, es una modelo glamour –una especie de pin-up moderna/cani recauchutada hasta las cejas– con mucha iniciativa que se ha metido a escritora, amén de otras cosas. Con esta premisa, yo pensé: ay lo que me voy a encontrar aquí, seguro que es un despropósito; pero no ha sido así. No sólo es una novela divertida, sino que ha conseguido emocionarme de una manera increíble, y sobre todo, un ejercicio de autocrítica por parte de la autora.
Sapphire lo tiene todo, y no quiere que su vida cambie ni un ápice si no es para conseguir que su negocio gane prestigio. Todo está bien como está. Sin embargo, la despedida de soltera de Georgia es algo muy jugoso, no todos los días se tiene la oportunidad de tener a una famosa en el negocio y piensa sacarle partido, lo que no sabe es que esa despedida, va a ser el detonante de una serie de hechos que cambiarán su vida para siempre. Todavía le duele la traición de su marido, así que la perspectiva de hacer negocios con él no le seduce y así conoce a Ryan, su socio, con quien entablará contactos más que profesionales y quien la llevará a descubrir lo que realmente quiere en la vida.
Amor, sexo, traiciones, violencia, Sapphire tiene un poco de todo y en las dosis adecuadas y, aunque el final es un tanto previsible –o más bien, es el final que una quería con todas sus ganas– los hechos se desencadenan de manera inesperada y nunca sabes con qué nueva maniobra te puede sorprender la autora.
He de ser sincera en este punto y decir que Sapphire me cae mal, es la típica tía que no querría tener como amiga: sólo piensa en sí misma y en su negocio y no presta atención a lo que sucede a su alrededor hasta que las cosas se ponen feas para ella y se da cuenta de la gente maravillosa que tiene a su lado, que sí que merecen la pena, como Jazz y Sam y, por supuesto, su novio Jay, que es amor. Creo que Katie se inspiró en sí misma para este personaje –no sólo en su aspecto, sino en la forma de ser– y está claro que la evolución de Sapphire durante la novela es sorprendente, tanto que al final, a pesar de que me parecía una petarda –no sabe valorar lo que tiene–, le he cogido cariño.
Aunque no puedo decir de Katie Price que sea una gran escritora, me ha sorprendido –claro que tendrá un equipo editorial detrás–, no sólo su estilo, que es directo, claro, sencillo, pero también lleno de matices, sino su forma de construir la historia y de hacer que unos hechos se encadenen con otros y conseguir enganchar al lector con una historia chick-lit pero con un toque dramático.
Sin duda, ha sido una gran sorpresa –para bien, claro está– y una demostración de que el talento está en cualquier parte. Divertida y también emocionante, la recomendaría sin dudarlo a todos aquellos que quieran leer chick-lit con un toque diferente. Y sobre todo, Sapphire es una oda a la mujer independiente que sabe valerse por sí misma, pero que no debe olvidar que hay más cosas y que, por muy independiente que sea, toda mujer necesita el calor de los suyos.

Valoración

Ficha
Título: Sapphire
Título original: Sapphire
Autora: Katie Price
Traducción: Paloma Rodríguez Esteban
Año: 2010
Edición española: 2010
Editorial: Flamma Editorial
ISBN: 9788493728311
Gracias a Flamma editorial por el envío.